Aunque la manida expresión "conciencia de género" refleja el proceso por el cual vienes a darte cuenta de que hay una gran diferencia entre la experiencia de vida de una mujer y la de un hombre, no es eso a lo que me refiero hoy bajo el título el género y la conciencia.
La conciencia, a mi modo de entender, es la cualidad que hace que vivamos la vida con todas sus consecuencias, es la capacidad de entender profundamente la existencia, o nuestra experiencia de la existencia, es ese "darse cuenta" de lo que sucede, de las múltiples facetas que esta existencia humana que disfrutamos puede deplegar día tras día, minuto a minuto, durante el transcurso de lo que venimos en llamar nuestra vida. La conciencia es, en realidad, conciencia "de": conciencia de una experiencia, bien sea de algo que nos sucede, o de nuestro cuerpo, de nuestros pensamientos, o, simplemente, conciencia de ser, de existir, conciencia del vacío que subyace a todo lo demás, conciencia de esa nada de donde todo parte y que todo sustenta.
Y a ese nivel, en ese registro de la experiencia de las experiencias y de la experiencia de una misma, es donde creo que no hay abosultamente ninguna diferencia, no sólo de género, sino ninguna otra clase de división que se pueda hacer desde la sociología o desde la psicología. Es ahí donde la experiencia de vida, de existir, nos iguala profundamente, donde no caben palabras, ni más absolutos, ni calificaticvos de ese único absoluto que es el de experimentarnos y experimentar la única verdad posible: "yo soy".

